Eres agua en mi garganta,
jaima en la noche,
camello en las andanzas.
Eres henna en mis manos,
manta en mi cuerpo,
té dulce en mis labios.
Eres estrella en el cielo,
cojín en el suelo,
turbante en el viento.
Eres oasis en mi desierto.
- UN RINCÓN IMAGINARIO -
Jugaba a quedarse en blanco durante varias horas. Miraba ensimismada a través de una ventana y ni siquiera reparaba en que el cristal estaba sucio.
Frente a ella, se levantaban árboles, volaban pájaros. La gente paseaba y se reía. Sin embargo, ella no veía nada. Tampoco pensaba nada. Permanecía inmóvil, callada, totalmente absorta. Y en la quietud más absoluta, disfrutaba de su propia ausencia.