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30 may 2008

Regreso

Dándote entero mi yo de hoy, “mañana” no me sirve de respuesta. Y es que, de tanto tomarnos tiempo, éste ha terminado por agotarse.

La idea de viajar hasta Seúl nació como algo vago, difuso, que fue creciendo hasta formarse como deseo y confusión. Maduró siendo locura y envejeció al vencer el miedo. Ahora veo cómo va muriendo a causa del silencio… Y no será el mío.

No he encontrado el refugio que buscaba en Seúl. Quizás, no estaba allí. Y la más grande estupidez de todo esto es que, en algún que otro momento, llegué a creer que sí.

Como cualquier viaje, éste también termina. Y lo hace exactamente ahora.

¡Adiós Seúl! Me vuelvo a casa.

Como siempre, regreso...

24 may 2008

Las últimas líneas seulianas

Te di mis preguntas,
mis dudas mudas.
Te di mis pasos por la universidad,
y mis mañanas de soledad.

Te di el viaje más soñado,
mi destino deseado.
Te di mis manos,
y hasta te di mis labios

Te di mis palabras escritas,
y también las que callé.
Te di mi nariz,
e incluso mis lágrimas, alguna vez..

Te di mi punto débil,
mi fase REM,
mis horas de insomnio,
mi espalda y mi piel.

* * * * *

Y si te das prisa…
Podemos empezar a imaginar qué te daré.

23 may 2008

29 días

Mi pasión por las letras comienza a ser intratable.

Hasta hace escasos minutos estaba contigo, deseando que llegase el momento de marcharme a escribir sobre esos ratos que paso contigo. Incomprensible, quizás, pero aliviada, por fin, lo hago.

¿Sabes qué es lo peor de haber probado tus labios? Que ahora hasta pienso que quiero besarlos…todo el tiempo. Cada vez que hablas, cada vez que fumas. Cada vez que ríes. Y cada vez que algo de todo eso ocurre, desvío mi mirada hacia otro lado, me lío un cigarrillo y me conformo con besar un filtro. Mis deseos se transforman con el humo denso que se escapa de mi boca. ¡Mas no desaparecen! Solamente se confunden. Mutan hacia una vaga frustración que después, irremediablemente, me reprime contigo. Y es que no soy capaz de hacer lo que quiero hacer. No tengo el valor que te falta a ti.

Y ahora nos amenaza una cuenta atrás: 29 días. Y después nadie sabrá cuántos más nos harán falta para volver a vernos.

¡Yo hubiese preferido aprovechar el tiempo! ¿Me puedes decir por qué dejamos que se pierda entre caladas?

20 may 2008

Renuncio

No entiendo por qué un acercamiento nos ha distanciado. Pero ya no voy a pensar más… pues jamás conseguiré entender lo incomprensible. ¿Acaso alguien lo consiguió? No pretendo ser yo ésa a quien le pesa la cabeza de tanta suposición.

Se disipa la energía, se rinde la fuerza y tambalea la ilusión. Se pierde el tiempo en el espacio de un intento que voló. Desaparece el encanto de lo que ha sido alcanzado. Mejor será pasar de todo y no quererte, que acabar pasando de mí misma y terminar odiándote.

Renuncio a mi viaje…
Renuncio a Seúl.

19 may 2008

Exactamente igual

El tiempo se escurre entre los ladrillos de este gélido pasillo. El día de hoy es exactamente igual que el que viví hace tres meses. Nada cambia. Nada avanza. Y eso que, por un momento, creí verlo todo girar. Ahora dudo si aquella ausencia plena de espacio fue real.

¿Llegué a Seúl?

Quizá ese tiempo viajado fue solo un sueño buscado y encontrado, producto de mi obsesión. A lo mejor aquel viaje sólo era una simple recompensa por mi insistente paciencia. Y es posible que yo sola lo haya convertido en un castigo que únicamente perdonaría contigo.

La soledad me aprieta pero, la incertidumbre, me asfixia.

Al menos me sirves de inspiración...

Una partida de mus

Una partida me sirve para mirar fijamente tus ojos sin que sospeches. Utilizo las cartas como un manual para interpretar tus actos.

Te muerdes los labios. Te guiño un ojo. Ronda tras ronda nos comunicamos por señas.

Ahora eres mano. Tú llevas la grande y yo dejo pasar la chica. Ninguno de los dos tenemos una mísera pareja, así que vamos a por el juego.

Enseñamos las cartas. Perdemos la grande y ganamos la chica en paso. Ni un solo amarraco obtenemos de los pares… En el juego, sobresalimos: la máxima puntuación en cada mano. Pero en el resultado último, ambos perdemos.

Si me hubieses envidado, yo habría aceptado. Siendo la ronda final, te hubiese lanzado un órdago. Lástima que hoy seas tú mi compañero de mus… Si no, habríamos apostado.

14 may 2008

Mar de Oes

Responder o preguntar,
Avanzar o descansar,
Soñar o despertar,
Nadar o naufragar…

Prisa o pausa.

Recordar o ignorar,
Dar o esperar,
Creer o desconfiar,
Luchar o pasar…

Todo o nada.

Esfuerzo o vocación,
Tranquilidad o confusión,
Sentimiento o dolor,
Transformación o aceptación…

Tú o yo.

Hubiese flotado en la barca de la y griega… si antes no me hubiese hundido en el Mar Seuliano de las “Oes”.

Pero yo no sé vivir a medias...

13 may 2008

¿Qué harías?

Leyendo una frase que alguien ha escrito en la pared de un nicho: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?”, en otro momento, quizás, no hubiese respondido Seúl.

Pero hoy… hoy si no tuviese miedo no habría salido huyendo. Hoy si no tuviese miedo hubiese gritado tu nombre. Si no tuviese miedo me levantaría ahora mismo de donde estoy. Y correría hasta ti.

Si no tuviese miedo te descubriría un sentido insospechado. Si no tuviese miedo te enseñaría qué es para mí viajar. Si no tuviese miedo tú volarías sin tener alas y yo, aterrizaría en tu explanada. Me quedaría allí. Viviría en ti.

Si no tuviese miedo no buscaría una excusa. Si no tuviese miedo prescindiría de la interrogación. Si no tuviese miedo en mi posibilidad desaparecería cualquier amago de negación.

Si no tuviese miedo te desnudaría mi esencia. Si no tuviese miedo te regalaría mi inocencia. Si no tuviese miedo te iba a, simplemente, abrazar.

Si no tuviese miedo, las horas de ayer no se habrían inmolado y, las de hoy, si no tuviese miedo, no me habrían torturado.

12 may 2008

Sin remedio

Penumbra eterna.
Complicidad risueña.
Acercamiento tímido.
La distancia se desnuda ante la fugacidad nocturna.
Nunca deseé tanto soñar.

Miradas tejidas.
Caricias esculpidas.
Besos tatuados.
Se encoge la mañana entre mi espalda y tu tripa.
Nunca amé tanto el sol.

Horas ciegas.
Conversaciones mudas.
Espacio absurdo.
Tu olor ahora proviene de los movimientos de mi cuerpo.
Nunca odié tanto estar escribiendo.

11 may 2008

Fusión

De pronto, me topo con esas cosas que no pueden verse estando sólo de turismo. Comienzo a adentrarme en los suburbios de Seúl; a zambullirme en los escondrijos, en los misterios que sólo se descubren o se intuyen cuando uno intenta llegar al fondo, profundizando en cada recoveco. Y sin darme cuenta, mientras trato de recubrir esos callejones con mis andanzas, es Seúl quien penetra en mí.

Ahora esas tierras también viajan… Por mi superficie. Por mis entrañas. Ahora Seúl comienza a reavivar las pequeñas aicilaadas cotidianas que se derritieron en un tiempo pasado. Y así, empiezo a formar parte de ese paisaje seuliano con el que tanto he esperado fundirme.

Manantial de deseo… Todo se nutre bajo las sábanas.

10 may 2008

Llegada a Seúl

Después del oleaje bravo y de la calma suave. Después de las confusiones y una clara incertidumbre. Después del riesgo y de las dudas.
Después de avanzar retrocediendo en infinitas ocasiones. Después de renunciar a mi viaje para finalmente retomarlo. Después de negármelo.
Después de varios meses surcando el mar de la imaginación. Después de naufragar en él mis fantasías. Después de volar soñando y rozar la realidad… Por fin pisé tierra firme.

He llegado a Seúl.

Como sucumbió ayer la noche ante la aparición de la mañana, sucumbió mi inocencia ante los encantos de ese mundo salvaje. Y me adentré en él en un suspiro, en un leve roce, en el encuentro de dos bocas sedientas dispuestas a unirse bajo la lluvia.
Mientras esperábamos llegar a una guarida en la que cobijarnos, el tiempo pasó por delante, abrazado a la ternura.

¡Al fin! Seúl se abría paso ante mis ojos.

Y exploré aquellos senderos que permanecían escondidos. Rebasé la geografía más abrupta y atrevida. Recorrí el contorno de las formas de un paisaje que hoy se muestra inacabado.
Me empapé de agua, de cielo, de tierra… El tacto de una silueta se deshizo entre mis dedos. Y mis ojos se cerraban víctimas de un viento irracional.

Dormí en Seúl.

Y al abrir los ojos contemplé el lugar en el que, tras un viaje turbulento, había aterrizado. Supe así que, desde entonces, no querría abandonarlo.
¡Saboreé tus labios! Pero hoy, lejos de ti, sigo pensando que el insensato huracán que sopló ayer no fue más que otro fragmento de mi sueño inalcanzado. Y esperando equivocarme sólo recuerdo…

He alcanzado Seúl.

7 may 2008

Espejismo

Mis ojos se deslizan lentamente por las curvas de tus hombros. Llegados al borde, se lanzan a trepar tu cuello. Es la primera vez que dejas al descubierto esas formas insinuantes en mi presencia. Y deseo bajar rodando hasta tu cintura mas, como siempre, me abstengo.

En un pequeño salto podría alcanzarte… No hay peor impedimento que el que, en realidad, no me impide nada. Pero escojo moverme, actuar, no pensar. Prefiero fingir que lo que estoy rumiando no es recorrerte de norte a sur, de oeste a este, de fuera a dentro. Porque estás frente a mí y, en realidad, nada me impide hacerlo.

¿Me miras así sólo a mí?

Se inflamó el tiempo y ardieron las posibilidades. Preferiría que te vinieses conmigo, pero tú optas por continuar tu rutinario camino de cada tarde. Yo hubiese elegido quedarme entre las flores tropicales de tu camisa verde, permanecer enredada en los tentáculos rizados que intentan ahogar tu pecho. Yo hubiese preferido continuar balanceándome en las alturas de tu cortina ondulada, hoy reluciente, hasta rozar el inicio de la noche plena, sumergiéndome de nuevo en ella.

Seúl es como un espejismo… Aparece y desaparece.

5 may 2008

En tu lugar

Estás aquí a mi lado, en el asiento del copiloto, en el asiento del compañero.
Estás en el lugar en el que un día se sentó mi madre, una amiga, o un amante.
Pero tú no eres nada de todo eso.

Y entonces pienso en secuestrarte aunque opongas resistencia, forzándote a aposentarte en el asiento trasero de mi coche. Ése iba a ser tu lugar…

Pero otra vez la realidad atropelló mi fantasía, y ahora me acordaré de ti, cuando se abra la ventanilla delantera cada vez que yo intente cerrarla.

30 abr 2008

Impaciente

Se desvían mis ojos infinitas veces, indomables hacia esa puerta.
Y tú no sales.

Se tuercen mis pasos en cada movimiento, enrevesándose en el pasillo.
Y tú no pasas.

Se distraen mis oídos continuamente, inquietos con cada ruido.
Y tú no eres.

Se pierden mis sueños extrañamente, desvaneciéndose en cada tarde.
Y tú no vienes.

Se nublan mis esperanzas muy lentamente, ahogándose en un suspiro.
Y tú no llegas.

Y de repente baila mi pecho alocadamente, acelerando el tic-tac del tiempo…
Tú apareces.

28 abr 2008

A menos de un metro

Aguarda un mensaje bajo algunos papeles apretados por trazos negros. Tú no lo has visto aún, pero detrás del rojo inocente se esconden palabras cohibidas. Y todo el significado se concentra en los espacios en blanco que han quedado entre las letras. Esos espacios que a ti te pasan desapercibidos. Y entonces reflexiono que, quizás, es esto lo que debí escribirte entonces. Pero no lo hice. El valor huyó en ese preciso instante y fue imposible recuperarlo a tiempo.

Ahora llegan hasta mí, ráfagas de olor seuliano. Me inundan los movimientos de tu oleaje. Y estando tan cerca, me inquieta no poder escuchar tus pensamientos.

Me voy, el miedo invade y tengo que marcharme antes de que lo leas.

27 abr 2008

Tus insignificantes grandezas

Indago tras esa nube rizada. Bajo ella, se aparece un horizonte muy lejano, profundo, hasta infinito. Mientras me hablas, únicamente pienso que tu mirada ha traspasado mis límites. Lo ha hecho.

El fulgor de la media luna tras las sombras encrespadas me seduce, y el retumbar de un carcajeo entusiasmado me ensordece. Tu sonrisa me transporta hasta una esfera diferente. Lo consigue.

Por un sendero de cuadros retorcidos me doy el más febril de los paseos, y llego a la plenitud naranja. Mientras tú charlas, yo me distraigo, viajando sin seguir ningún tipo de cuadro y alcanzando en sueños la plenitud de tu orgasmo.

Un latir acelerado se remueve entre tirantes musicales que, cuando se derrumban hasta tu cintura, a mí me arrastran transportándome a un estado de locura.

No sé evitar lo que no quiero evitar. Aunque oralmente lo niegue… no pierdo ningún instante cuando puedo imaginar.

24 abr 2008

Quédate conmigo

Un leve roce en mi muslo. Introduces, ligeramente, la mano en mi bolsillo. Me giro. Me miras. Te sonrío. Te ríes. Y me das de fumar con tus dedos, mientras me imagino besarte las manos, en vez de besar el cigarro.

Me quedaría a tu lado. Aún sin rozarte. Me sobra con que tu cuerpo se detenga ante el mío, ¡pero que no se valla! Me enrabieta que siempre dures solamente unos instantes a mi lado.

Dime tú, si es que lo sabes, ¿por qué huyes? Digo yo que no lo sabes… ¿Por qué otras veces huyo yo?

23 abr 2008

Sumergiéndome

Día totalmente asalvajado. Demasiado tiempo descubriendo tus detalles. Juntos, desde la mañana, dejando correr el tiempo entre miradas. Y, desde entonces, sonriendo.

Se detienen los minutos frente a un par de microondas. Ya puede hervir tu plato o enfriarse el mío, que los dos continuamos inmersos en una nube de ideas.

Vuelvo al mundo de repente… ¡Tú te escapas! Como siempre. Y regresas al momento con cualquier excusa. Resucito, y tú te empeñas de nuevo en ahuyentarte. Seúl, va y viene. ¡¡¡Qué se quede!!!

22 abr 2008

Inextinguible

Hoy te cuesta mirarme a los ojos. Bajo tu apariencia, salvaje y fuerte, sigues encubriendo la inocencia de cuando fuiste un niño.

Me abstraigo disfrutando de tu risa inacabada mientras tú hablas. Y no me entero de nada, aunque diga que sí a todo. Me pregunto si tú te enteras de cómo intento disimular lo que siento. Me pregunto qué te preguntarás. Si olvidarás al instante este fugaz encuentro o si, por el contrario, aunque quieras y lo intentes, no lo puedes obviar.

Seúl, pensaba yo, iba a ser mi destino final. Hoy parece, sin embargo, que tan sólo se convertirá en un triste anhelo más. Ahora voy hacia el Sahara. ¡Créeme que siento miedo! Me pregunto si, el próximo verano, cuando vuelva de Finlandia, no querré buscarte en Ecuador.

Y como tú ya no estarás dónde un día pudiste estar, recuerda al menos que, desde aquella noche en Alcorcón, nunca (y si digo nunca, es nunca) dejé de bailar.

21 abr 2008

¡Detente!


Hay trenes que pasan más de una vez.
Si no descarrila antes,
cuando pare en mi estación el de Seúl,
me subiré.
Y, si no para…
Si no para me sentaré en el andén,
hasta que pase otro desconocido
que me quiera recoger.

Mi viaje está paralizado
pero, aunque lo niegue,
Seúl sigue siendo un destino deseado.