29 jul 2008

El último beso

Hace diez días cruzaba la pista de aterrizaje.

Subí las escaleras que me conducían directamente hasta el avión y me detuve. Me di la vuelta y te busqué con la mirada, aunque sabía perfectamente que ya no era posible verte. Así que cogí aliento y pasé dentro. Sin pensar, localicé mi asiento y abroché mi cinturón.

Comencé a escuchar, acto seguido, el rugido del motor de arranque, y en lo que me pareció una milésima de segundo, ese aparato tan cruel que me alejaba de ti, despegó.

Sentí entonces, otra vez, que todavía no te había dado el último beso. Pero ya estabas lejos.

28 jul 2008

Pasión saharaui


Ojos oscurecidos por la profundidad de una injusticia pueden dar más luz que el propio sol.

Manos endurecidas por una áspera lucha pueden acariciar suavemente al viento.

Y son sus corazones, armados de firmes creencias, los que son capaces de poblar el desierto con algo más que con arena: con pasión.

27 jul 2008

Aicilaa...


Tiene raíces urbanas,
corazón de desierto,
un presente oceánico
y un futuro de hielo.

26 jul 2008

Dibujando

Tratando de retratarte… es obvio que lo mío no es pintar. Aunque tampoco me parece hoy, que lo mío sea escribir.

No se me ocurre nada que no haya escrito o dicho ya más de mil veces:

************* Sahara Libre yaaaaaa *************

23 jul 2008

Negro y blanca


Negro susurro de pasión blanca.
Blanca piel del
viento negro.
Ayer éramos deseo.

Negro escondite de manos blancas.
Blancas lágrimas del tiempo negro.
Ayer éramos abrazo.

Negro destino de lucha blanca.
Blanca odisea del valor negro.
Hoy somos amor.

22 jul 2008

Naranja

Mi vida era… naranja.

Me despertaba el sol temprano, estando yo sobre la arena, para desayunar tres tés. Y con la cara aún húmeda, después de lavármela, cruzaba la explanada que hace ya más de dos años denominaron “riada”. (Yo jamás pensé que aquellas lluvias de febrero pudiesen salpicar más allá de los campamentos de Tindouf y, sin embrago, me inundaron también a mí. Pese a todo, es curioso que exista un lugar con este nombre, en mitad del desierto).

Tras algunas de las melfas y turbantes que encontraba, percibía lo que significa la hermandad. Y aún descifrando, extrañamente, algún término del hasanía, estrujé en mis propias manos, las ansias de libertad.

Y convertí el silencio en canto. Y el canto, en grito. Lloré. Y escuché las voces que me hablaron.

Después de pasear bajo “sin-cuenta” estrellas, sobre las dunas nocturnas, volvía a casa amaneciendo, guiada por los rezos pronunciados desde la mezquita. Y ni siquiera durmiendo estaba sola.

Contenida ahora, dentro de las cuatro esquinas de cada fotografía, voy enfermando, pudriéndome, arrugándome frágilmente hasta cerrar los ojos. Eso sí, para poder vislumbrar de nuevo el color naranja.

9 jun 2008

Luna menguante

Luna creciente,
llena, menguante…
¿Desaparece!

Déjame que pase indiferente
entre las sombras.
Déjame que no distinga
ni el contorno ni las formas.

Ayúdame a no ver los pasos
que voy dando equivocados.
Ayúdame a que no descubran
mi valor agazapado.

Ciérrame los ojos y hazme ciego.
Ciérrame los labios y hazme preso.

Luna creciente,
llena, menguante…
¿Desaparece!

Pero antes cuéntame
quién se atrevió a colgarte.
Cuéntame quién, en el universo,
fue capaz de abandonarte.

Muéstrame como lograste
ser paciente.
Muéstrame cómo has logrado
ser recuerdo en cualquier mente.

Y háblame de cómo ves tú este poema.
Háblame de lo que sientes cuando la Tierra te observa.

Y ahora sí…
Luna creciente,
llena, menguante…
¿Desaparece!

Permíteme guiarme con los ojos de la noche.
Permíteme morir sin que me lloren.

8 jun 2008

Síndrome de la postergación

Alguien, hace semanas, ya me lo advirtió: “Tienes el síndrome de la postergación”, me dijo. Y es cierto que no era un diagnóstico muy precoz, pero todavía se podría remediar.

No lo hice.

Me dejé llevar hacia la extrema irrelevancia, equivocándome ya en el punto de partida: confundí la calma con la pasividad. Y hoy echo la vista atrás y me da miedo lo que encuentro. Son ráfagas de olor desaprovechado, oleadas de incógnitas acobardadas, oportunidades perdidas. Los días, brutalmente vencidos.

Ha dejado de llover mientras me acurrucaba entre las gotas que se detuvieron. Se ha secado mi voluntad. Y he ido deshidratándome poco a poco, permitiendo que se evaporasen los intentos por cambiar.

¿Estaré enferma de verdad?

Muda

Hoy mis palabras no salen.

7 jun 2008

Cerrando etapas

Cumplí veintidós años en Pokhara (Nepal) tras rodear los Annapurnas. Recuerdo que ese día sentí acabar mis veintiuno habiéndome retado, y habiéndome superado.

Mi decisión de última hora, un trabajo basura precipitado, el adiós temporal, mi aprendizaje en India y mis esfuerzos montañeros durante el último mes… Todo se veía, de pronto, recompensado. Cerraba una etapa con una espléndida sonrisa, muy satisfecha, en un lugar soñado y, con el tiempo, entre mis manos. Y sentí ese día que, durante mi próximo año, podría hacer todo eso que me propusiese.

Y ahora estoy aquí, rozando ya los veintitrés, preguntándome si ha sido así. Si he conseguido hacer todo eso que quería hacer. Si luché lo suficiente, lo bastante; si sufrí lo mínimo. Ahora me pregunto si me comporté bien, si acerté. Si aprendí de mis errores, si sencillamente amé. Ahora me pregunto si he debilitado mis defectos, si agrandé un poco (por lo menos) mis virtudes.

Echando la vista atrás, me percato de que no me he superado. Este último año, finalmente, ni siquiera me he retado.

Y me deprime saber con certeza que esta misma noche no me acostaré satisfecha, sonriendo, y sintiendo que en los próximos meses no seré capaz de hacer todo eso que hoy me propongo.

Hoy no cierro mi última etapa con tanta ilusión.

Qué le vamos a hacer.

6 jun 2008

Lágrimas de arena

Penetra en mis oídos el eco del silencio. Se mueven todos los papeles que hay sobre esta mesa, perdiendo el orden que jamás tuvieron. Me azota un viento que proviene del desierto.

Y me convierto en furia, en rabia, en lucha. Me transformo en el grito de las últimas voces que acalló la violencia. Me dibujo en las letras de las palabras reprimidas y prohibidas. Me confundo entre la vida y la locura. Y me deshago, parte del repugnante olvido. Pero no muero. Sobrevivo.

Y me despierto a diario sabiendo que el corazón comprimido y el lamento mudo son las semillas que hoy se siembran en nuestras tierras. Sabiendo que se alimentan los débiles brotes que nacen, con el abono que aumenta el terror furtivo. Sabiendo que suavizáis el crecimiento con la ayuda de fertilizantes de amenazas. Y sin embargo duermo cada noche, alabando a todas esas flores que crecen fuertes y brillantes, alabando a todas ésas que se mantienen rectas, entre tanta mala hierba. Porque sí, ¡existen! Pese a esos intentos burdos por pretender que se extingan.

Y el mundo no reacciona ante tal delicadeza. La multitud no atiende al desequilibrio en la balanza. Y ya ni los individuos se inmutan ante escenas tan grotescas.

La incomprensión puede matarnos, es cierto. Pero, ¿nadie se da cuenta, realmente, de que no será más dolorosa que el sometimiento a esta injusticia? A mí es la impotencia la que me roba la vida.

Lloro lágrimas de arena...

Esa tal Aurora

Reloj maldito… espero no estés pensando en detenerte ahora. Teléfono mudo… ¿hoy no me vas a gritar?

Cayendo el sol tras el contorno de los edificios, no puedo buscar en ti más que la compañía: cigarro, humo, ceniza. Discúlpame. Es sólo por no estar sola.

Embarazada de melancolía, me preparo para dar a luz la lejanía. Seré madre soltera más allá de estas fronteras. Pariré la soledad. Y ya nada volverá a ser lo mismo.

Mas quien sabe si entre tanto hielo no sólo se enfriarán mis manos y mis pensamientos. Quizás, el invierno del Polo Norte descongele mi creatividad. Quizás, esa tal Aurora, me contagie su irrealidad.

4 jun 2008

Pinceladas

Colinas en las nubes,
espuma de un barco,
la cristalización del cielo…
¡como en un cuadro!

3 jun 2008

Imshala

Inevitable fuerza que,
Manando de toda mente,
Sobrepasa la realidad,
Haciéndose ver posible,
Alimentándose de deseo,
Librándose de los límites, para
Alcanzar los sueños.

* * * Imshala * * *

30 may 2008

Regreso

Dándote entero mi yo de hoy, “mañana” no me sirve de respuesta. Y es que, de tanto tomarnos tiempo, éste ha terminado por agotarse.

La idea de viajar hasta Seúl nació como algo vago, difuso, que fue creciendo hasta formarse como deseo y confusión. Maduró siendo locura y envejeció al vencer el miedo. Ahora veo cómo va muriendo a causa del silencio… Y no será el mío.

No he encontrado el refugio que buscaba en Seúl. Quizás, no estaba allí. Y la más grande estupidez de todo esto es que, en algún que otro momento, llegué a creer que sí.

Como cualquier viaje, éste también termina. Y lo hace exactamente ahora.

¡Adiós Seúl! Me vuelvo a casa.

Como siempre, regreso...

Renacer

Nubes calladas, abovedadas, enrarecidas. Un manantial de angustia baña mi pecho. Ya queda menos. Huyo.

Allí a lo lejos enroje el cielo, para recordarme que aún hay luz tras las montañas.

27 may 2008

Rompiendo esquemas (II)

Viviendo una de mis historias. Es, sencillamente, mágica. Brota como de la fantasía, nutriéndose de algo que se percibe onírico. La imaginación reina, como cuando era niña.

Pudiendo haber salido tú, de uno de mis relatos, has entrado de golpe en mi recóndita irrealidad.

Desde que venciste el miedo todo me parece, cuanto menos, ficción. Ayer me resultó increíble que alguien escribiese en la pared la letra de una canción pensando en mí. Y me parece imposible que hoy ese mismo alguien haya conseguido hacer suyas mis frases, para escribirlas en esa misma pared, dedicándomelas también a mí.

Nunca me había percatado de esa otra dirección. La palabra es de pronto un arma de doble filo… La cuerda floja. Y no voy a decir que no me importa, pues es la palabra el máximo riesgo de lo especial.

¡Sin confusiones! Distinguiendo todavía el límite de lo real. Sin enloquecer del todo. Sin olvidar quién soy ni renunciar a donde voy. Segura de ello… pero insegura por preguntarme aún (desconociendo el origen), si cuando termine de escribir esto no creeré haber hecho la mayor de las locuras:

“* * * * * * * * *

26 may 2008

Rompiendo esquemas

Estudiando como influyen los cambios de comportamiento en las relaciones con los demás, y en la psique de uno mismo, he detenido mis pensamientos en la siguiente frase:

“el aumento de la coacción interna lleva a una contención de las pasiones, al autocontrol, y esto significa que el aparato psíquico y su estructura, reprimen sus instintos”.

Me quedo anonadada al comprobar que has roto los esquemas de hasta los más reconocidos antropólogos.

Tú has superado la coacción en todas sus dimensiones, interna o externa. Has vencido al miedo. Y todo para demostrarme, simplemente, que es posible.

Debería estar estudiando… Pero una reciente conversación, una buena conversación, me lo impide totalmente.

Si he llegado a escribir esto, habiendo estado a punto de dejar que muera, es porque tú me has enseñado a convertir una idea en un hecho.

24 may 2008

Las últimas líneas seulianas

Te di mis preguntas,
mis dudas mudas.
Te di mis pasos por la universidad,
y mis mañanas de soledad.

Te di el viaje más soñado,
mi destino deseado.
Te di mis manos,
y hasta te di mis labios

Te di mis palabras escritas,
y también las que callé.
Te di mi nariz,
e incluso mis lágrimas, alguna vez..

Te di mi punto débil,
mi fase REM,
mis horas de insomnio,
mi espalda y mi piel.

* * * * *

Y si te das prisa…
Podemos empezar a imaginar qué te daré.

23 may 2008

29 días

Mi pasión por las letras comienza a ser intratable.

Hasta hace escasos minutos estaba contigo, deseando que llegase el momento de marcharme a escribir sobre esos ratos que paso contigo. Incomprensible, quizás, pero aliviada, por fin, lo hago.

¿Sabes qué es lo peor de haber probado tus labios? Que ahora hasta pienso que quiero besarlos…todo el tiempo. Cada vez que hablas, cada vez que fumas. Cada vez que ríes. Y cada vez que algo de todo eso ocurre, desvío mi mirada hacia otro lado, me lío un cigarrillo y me conformo con besar un filtro. Mis deseos se transforman con el humo denso que se escapa de mi boca. ¡Mas no desaparecen! Solamente se confunden. Mutan hacia una vaga frustración que después, irremediablemente, me reprime contigo. Y es que no soy capaz de hacer lo que quiero hacer. No tengo el valor que te falta a ti.

Y ahora nos amenaza una cuenta atrás: 29 días. Y después nadie sabrá cuántos más nos harán falta para volver a vernos.

¡Yo hubiese preferido aprovechar el tiempo! ¿Me puedes decir por qué dejamos que se pierda entre caladas?

El duendecillo sin nombre II

“El poeta” para el mundo. “El hijo de la Luna” para ti. “El duendecillo sin nombre” para mí.

Qué mas dará lo que hagas, de dónde vengas, quién seas. ¡Qué más dará tu identidad! Si, con tus palabras, a mi me basta.

Fuiste tú, poeta, Luna, duende, quien convirtió una noche en esa noche. Fuiste tú quien, de una fortuita conversación, creó este sentimiento. Fuiste tú el que recuperó mi blog.

Y, desde entonces, a menudo, recupero yo esa noche, este sentimiento, para evadir la realidad. Y, desde entonces, a veces me dirijo hacia ese mundo al que una noche, tras una fortuita conversación, denominé irrealidad.

22 may 2008

Querido pasillo

Vuelvo a Majadahonda con una sonrisa.

Recuerdo el día en que mi padre me dijo, hace ya años, que sus mejores momentos los vivió en la universidad… Hoy entiendo por qué lo decía.


Soy consciente de que paso mis últimos días entre tus gélidos ladrillos. Me percato de que tengo poco tiempo para escuchar todo lo que tienen que decir tus sabias paredes. Sé que me faltarán horas para pasillear. Y que el próximo año añoraré esas tardes de nula productividad, esas conversaciones tan buenas, mi ración de risoterapia. Echaré en falta la guitarrilla del Sebas, el puestecito de chuches, la cerveza barata. Y las sorpresas diarias que se podían dar. Me acordaré del “novio de biblioteca” que elegíamos tener cada una, de toda la gente que allí conocí. Me reiré de las chuletas tan grandes que hemos llegado a hacernos y rememoraré las fiestas de Navidad. Me quedaré luchando por el Pueblo Saharaui, dentro de mi tan amado Colectivo Ezkharit. ¡Recordaré hasta a los punkis! E incluso disfrutaré de ese mezclado olor que siempre hay en el comedor. Me llegará la imagen del viejo republicano vendiendo carteles, y el color de los collares de los artesanos. Y pensaré en los jueves.


Y será difícil aceptar que no habrá más momentos como aquéllos. Será casi imposible asumir que no habrá ya más días como ésos, en los que el tiempo se pasaba entre calada y carcajada, anulando el agobio y la presión de cualquier obligación.

21 may 2008

Aicilaa...

Observa cómo golpea la lluvia contra los cristales, pero su curiosidad perenne no se conforma con deleitarse. Ella también quiere sonar bajo las gotas. Ella también quiere mojarse.

Sin pensar, sale a la calle.

Cae la lluvia sobre su pelo. Cae sobre sus manos, cae sobre sus hombros. Cae la lluvia, cuando mira hacia el cielo, también sobre sus labios.

Se sumerge en el frescor de una tormenta que se da en pleno bochorno.

Y de repente cesa implacable, el caer del agua, como si alguien eligiese detener el tiempo.

Ni 60 años

Después de dos meses,
todavía sigue habiendo,
entre mis cosas,
granos de arena de aquel desierto.

Después de ocho semanas,
todavía sigue oliendo,
ese turbante azul,
como las jaimas que hay en el Sahara.

Después de sesenta días,
todavía llevo,
colgado del cuello,
el sentimiento de todo un pueblo.

Y ni dos días,
ni ocho meses,
ni sesenta años,
se llevarán consigo esa esencia
que dejó en mi conciencia,
todo el que vivió exiliado.

20 may 2008

Renuncio

No entiendo por qué un acercamiento nos ha distanciado. Pero ya no voy a pensar más… pues jamás conseguiré entender lo incomprensible. ¿Acaso alguien lo consiguió? No pretendo ser yo ésa a quien le pesa la cabeza de tanta suposición.

Se disipa la energía, se rinde la fuerza y tambalea la ilusión. Se pierde el tiempo en el espacio de un intento que voló. Desaparece el encanto de lo que ha sido alcanzado. Mejor será pasar de todo y no quererte, que acabar pasando de mí misma y terminar odiándote.

Renuncio a mi viaje…
Renuncio a Seúl.

19 may 2008

Exactamente igual

El tiempo se escurre entre los ladrillos de este gélido pasillo. El día de hoy es exactamente igual que el que viví hace tres meses. Nada cambia. Nada avanza. Y eso que, por un momento, creí verlo todo girar. Ahora dudo si aquella ausencia plena de espacio fue real.

¿Llegué a Seúl?

Quizá ese tiempo viajado fue solo un sueño buscado y encontrado, producto de mi obsesión. A lo mejor aquel viaje sólo era una simple recompensa por mi insistente paciencia. Y es posible que yo sola lo haya convertido en un castigo que únicamente perdonaría contigo.

La soledad me aprieta pero, la incertidumbre, me asfixia.

Al menos me sirves de inspiración...

Una partida de mus

Una partida me sirve para mirar fijamente tus ojos sin que sospeches. Utilizo las cartas como un manual para interpretar tus actos.

Te muerdes los labios. Te guiño un ojo. Ronda tras ronda nos comunicamos por señas.

Ahora eres mano. Tú llevas la grande y yo dejo pasar la chica. Ninguno de los dos tenemos una mísera pareja, así que vamos a por el juego.

Enseñamos las cartas. Perdemos la grande y ganamos la chica en paso. Ni un solo amarraco obtenemos de los pares… En el juego, sobresalimos: la máxima puntuación en cada mano. Pero en el resultado último, ambos perdemos.

Si me hubieses envidado, yo habría aceptado. Siendo la ronda final, te hubiese lanzado un órdago. Lástima que hoy seas tú mi compañero de mus… Si no, habríamos apostado.