17 may 2008

El ultimo abrazo

Me sentí huella en la arena, burbuja a punto de estallar, un parpadeo. Fui humo.

15 may 2008

La abuela Rita (II)

Apoyándote sobre los brazos, te levantas muy despacio de tu mecedora. De pie, sobre tus zapatillas verdes de andar por casa, te cierras bien la bata y rodeas la mesa circular caminando pausada, sin que te apremie el sueño o la impaciencia.

Te acercas al reloj de cuco y tiras lentamente de sus cuerdas. Nunca he visto detenerse el tiempo en esta casa.

Me abrazas, como cada noche, antes de irte a la cama. Y a mí me encanta envolverte con mis brazos y escuchar en el oído, a mi derecha, tu voz anciana preguntándome qué almohada es la que yo prefiero. Y aunque te lo digo al menos una vez a la semana, me agrada volverte a contestar, mirándote a la cara: “la más baja”. Y saber que, como cada noche que paso contigo, dejarás preparado encima del colchón, tu suave camisón blanco, para que lo use yo.

Ahora, abueli, ya duermes, y yo mientras escribo en el salón.

El sillón en el que siempre se sentó el abuelo permanece intacto, todavía sosteniendo ese cojín que usaba él mientras se acomodaba al tiempo. Su mesa de despacho sigue tal y como estaba. Con el teléfono y un calendario, con la lámpara y un cenicero.

Y mientras pienso, el tic-tac del reloj de cuco sigue retumbando en la sigilosa noche. Parece como si el abuelito nunca se hubiese ido. Parece como si nunca fueses a marcharte tú.

Te quiero tanto...

14 may 2008

Mar de Oes

Responder o preguntar,
Avanzar o descansar,
Soñar o despertar,
Nadar o naufragar…

Prisa o pausa.

Recordar o ignorar,
Dar o esperar,
Creer o desconfiar,
Luchar o pasar…

Todo o nada.

Esfuerzo o vocación,
Tranquilidad o confusión,
Sentimiento o dolor,
Transformación o aceptación…

Tú o yo.

Hubiese flotado en la barca de la y griega… si antes no me hubiese hundido en el Mar Seuliano de las “Oes”.

Pero yo no sé vivir a medias...

Mi yo de hoy

Demasiadas horas necesitando escribir y ahora, que por fin lo hago, voy notando cómo me relajo, cómo expulso, cómo de mi mano emerge una fuerza extrema hasta ahora inexistente que se decide a arrollar todo cuanto se le ponga por delante, empezando por este trozo miserable de papel.

Demasiadas horas que he pensado. Demasiadas cosas que he sentido. ¿Por dónde empiezo si ni siquiera sé dónde comienzo yo?

Desconocida. A menudo, me resulto la persona más extraña, la más lejana, la que es completamente incompatible. Y ni siquiera tengo un mínimo control sobre ella. Ni la capacidad para frenarla a tiempo. Para decirle no. Para actuar sin pensar en lo que por sus estupideces pierdo. Tal y como voy… lo acabaré perdiendo todo.

Y en realidad no me mereceré otra cosa, si no lucho por nada. Si no tengo valor. Si no puedo ignorar mis miedos. Si a veces en una gota puedo ver todo el océano y otras veces, de esa gota, soy capaz de hacer diluvios.

Viene hacia mí la rueda del delirio, de la locura insana, de la carencia de fundamento. Y doy vueltas con ella aún sin quererlo. Ya he empezado. Y ahora ya no sé pararlo.

Me agarro a la soledad aún cuando puedo desecharla y no la amo. Es mi necesidad mi verdugo. Algo insaciable. No tendrá fin.

No me veo. No sé quién creo que soy ni en qué dirección voy. No sé qué quiero. Ni qué no quiero. Es posible que esté perdiéndome a mí misma mientras espero encontrar a alguien más. Y nadie a solas se atreverá a negar que todos buscamos exactamente lo mismo, aunque lo hayamos dicho alguna vez en voz alta. Pero es verdad que no todos nos escurrimos en el intento… Yo sí. Y me he manchado con toda la mierda que había en el suelo.

Seguramente cualquier otro lo haría… pero mi yo de hoy no se va a limpiar.

13 may 2008

¿Qué harías?

Leyendo una frase que alguien ha escrito en la pared de un nicho: “¿Qué harías si no tuvieras miedo?”, en otro momento, quizás, no hubiese respondido Seúl.

Pero hoy… hoy si no tuviese miedo no habría salido huyendo. Hoy si no tuviese miedo hubiese gritado tu nombre. Si no tuviese miedo me levantaría ahora mismo de donde estoy. Y correría hasta ti.

Si no tuviese miedo te descubriría un sentido insospechado. Si no tuviese miedo te enseñaría qué es para mí viajar. Si no tuviese miedo tú volarías sin tener alas y yo, aterrizaría en tu explanada. Me quedaría allí. Viviría en ti.

Si no tuviese miedo no buscaría una excusa. Si no tuviese miedo prescindiría de la interrogación. Si no tuviese miedo en mi posibilidad desaparecería cualquier amago de negación.

Si no tuviese miedo te desnudaría mi esencia. Si no tuviese miedo te regalaría mi inocencia. Si no tuviese miedo te iba a, simplemente, abrazar.

Si no tuviese miedo, las horas de ayer no se habrían inmolado y, las de hoy, si no tuviese miedo, no me habrían torturado.

12 may 2008

Sin remedio

Penumbra eterna.
Complicidad risueña.
Acercamiento tímido.
La distancia se desnuda ante la fugacidad nocturna.
Nunca deseé tanto soñar.

Miradas tejidas.
Caricias esculpidas.
Besos tatuados.
Se encoge la mañana entre mi espalda y tu tripa.
Nunca amé tanto el sol.

Horas ciegas.
Conversaciones mudas.
Espacio absurdo.
Tu olor ahora proviene de los movimientos de mi cuerpo.
Nunca odié tanto estar escribiendo.

Resurgiendo

Revistiéndome de magia. Los días transcurren sólo tal y como yo los vivo. Al menos, esto, depende de mí.

11 may 2008

Fusión

De pronto, me topo con esas cosas que no pueden verse estando sólo de turismo. Comienzo a adentrarme en los suburbios de Seúl; a zambullirme en los escondrijos, en los misterios que sólo se descubren o se intuyen cuando uno intenta llegar al fondo, profundizando en cada recoveco. Y sin darme cuenta, mientras trato de recubrir esos callejones con mis andanzas, es Seúl quien penetra en mí.

Ahora esas tierras también viajan… Por mi superficie. Por mis entrañas. Ahora Seúl comienza a reavivar las pequeñas aicilaadas cotidianas que se derritieron en un tiempo pasado. Y así, empiezo a formar parte de ese paisaje seuliano con el que tanto he esperado fundirme.

Manantial de deseo… Todo se nutre bajo las sábanas.

10 may 2008

Llegada a Seúl

Después del oleaje bravo y de la calma suave. Después de las confusiones y una clara incertidumbre. Después del riesgo y de las dudas.
Después de avanzar retrocediendo en infinitas ocasiones. Después de renunciar a mi viaje para finalmente retomarlo. Después de negármelo.
Después de varios meses surcando el mar de la imaginación. Después de naufragar en él mis fantasías. Después de volar soñando y rozar la realidad… Por fin pisé tierra firme.

He llegado a Seúl.

Como sucumbió ayer la noche ante la aparición de la mañana, sucumbió mi inocencia ante los encantos de ese mundo salvaje. Y me adentré en él en un suspiro, en un leve roce, en el encuentro de dos bocas sedientas dispuestas a unirse bajo la lluvia.
Mientras esperábamos llegar a una guarida en la que cobijarnos, el tiempo pasó por delante, abrazado a la ternura.

¡Al fin! Seúl se abría paso ante mis ojos.

Y exploré aquellos senderos que permanecían escondidos. Rebasé la geografía más abrupta y atrevida. Recorrí el contorno de las formas de un paisaje que hoy se muestra inacabado.
Me empapé de agua, de cielo, de tierra… El tacto de una silueta se deshizo entre mis dedos. Y mis ojos se cerraban víctimas de un viento irracional.

Dormí en Seúl.

Y al abrir los ojos contemplé el lugar en el que, tras un viaje turbulento, había aterrizado. Supe así que, desde entonces, no querría abandonarlo.
¡Saboreé tus labios! Pero hoy, lejos de ti, sigo pensando que el insensato huracán que sopló ayer no fue más que otro fragmento de mi sueño inalcanzado. Y esperando equivocarme sólo recuerdo…

He alcanzado Seúl.

Relativizando

Échale un vistazo al cielo. Quizás te lo parece, pero no debe de estar tan lejos.

7 may 2008

Espejismo

Mis ojos se deslizan lentamente por las curvas de tus hombros. Llegados al borde, se lanzan a trepar tu cuello. Es la primera vez que dejas al descubierto esas formas insinuantes en mi presencia. Y deseo bajar rodando hasta tu cintura mas, como siempre, me abstengo.

En un pequeño salto podría alcanzarte… No hay peor impedimento que el que, en realidad, no me impide nada. Pero escojo moverme, actuar, no pensar. Prefiero fingir que lo que estoy rumiando no es recorrerte de norte a sur, de oeste a este, de fuera a dentro. Porque estás frente a mí y, en realidad, nada me impide hacerlo.

¿Me miras así sólo a mí?

Se inflamó el tiempo y ardieron las posibilidades. Preferiría que te vinieses conmigo, pero tú optas por continuar tu rutinario camino de cada tarde. Yo hubiese elegido quedarme entre las flores tropicales de tu camisa verde, permanecer enredada en los tentáculos rizados que intentan ahogar tu pecho. Yo hubiese preferido continuar balanceándome en las alturas de tu cortina ondulada, hoy reluciente, hasta rozar el inicio de la noche plena, sumergiéndome de nuevo en ella.

Seúl es como un espejismo… Aparece y desaparece.

5 may 2008

En tu lugar

Estás aquí a mi lado, en el asiento del copiloto, en el asiento del compañero.
Estás en el lugar en el que un día se sentó mi madre, una amiga, o un amante.
Pero tú no eres nada de todo eso.

Y entonces pienso en secuestrarte aunque opongas resistencia, forzándote a aposentarte en el asiento trasero de mi coche. Ése iba a ser tu lugar…

Pero otra vez la realidad atropelló mi fantasía, y ahora me acordaré de ti, cuando se abra la ventanilla delantera cada vez que yo intente cerrarla.

4 may 2008

Saharaui

Se calla un lamento,
resuena un disparo
y se para el tiempo.
Una vida tras otra.

Te cubre la sangre,
se cierran tus ojos
y cesa el viento.
Una muerte tras otra.

Se siente el pasado,
se sueña el futuro
y se añora el momento.
Un ser humano tras otro.

Me invade un recuerdo,
me embriaga la lucha
y rompo el silencio.
Un saharaui tras otro.

3 may 2008

¿Qué te digo a ti?

¿Qué te digo a ti, primo?
Que eres un héroe, un ganador, un gran valiente, un luchador.
¿Qué te digo a ti?
Que no te has rendido ante la confusión o ante el miedo.
¿Qué te digo a ti?
Que no te venció la incertidumbre o el sufrimiento.

¿Qué te digo a ti, primo?
Que me has enseñado que uno es sólo lo que siente ser.
¿Qué te digo a ti?
Que me has recordado que nadie puede ignorar lo que ve.
¿Qué te digo a ti?
Que me has demostrado que, para querer, lo primero es creer.

¿Qué te digo a ti, primo?
Que la admiración abraza hoy tu cuerpo.
¿Qué te digo a ti?
Que la sinceridad te quitó el aliento.
¿Qué te digo a ti?
Que la transparencia te vistió al completo.

¿Qué te digo a ti, primo?
Que tantas cosas tendrás que decir.

¡¡¡Dime!!!

¿Qué le digo a alguien que, al borde de un abismo, aterrizó en el inverosímil lugar en el que un hombre se aceptó a sí mismo?

Irrelevante

Párrafos de soledad. Mundanal frío. Ya ni siquiera llueve cuando estoy presente.

2 may 2008

Un nuevo intento

He pensado varias veces dedicarte algunas de mis líneas, pero nunca he sabido. De hecho, hoy también sigo creyendo que es difícil. Empiezo de cero.

Es la palabra escrita la canalización de mi sentimiento y, sin embargo, contigo, no puedo, no llego. Se amontonan las letras sobre el papel en blanco. Se chocan. Y hasta pelean. Todas quieren rodear la misma cosa pero, aunque se lo propongan, no consiguen abracarla.

Mis letras están débiles como para atreverse a reducir la inmensidad a pequeños límites. Mis palabras no aspiran a ser la huella de una pisada tan fuerte. Mis frases no pueden significar lo que eres.

Beatriche… es descabellado tratar de identificarte en estos miserables párrafos… y sin embargo son para ti.

Sin duda, sigues siendo mi gran reto a la hora de escribir.

1 may 2008

Pretérito imperfecto

Realizar lo irrealizable.
Parar el tiempo.
Alcanzar al viento.
Eso me dabas tú.

Asegurar lo inseguro.
Desvestir lo desnudo.
Desear lo prohibido.
Eso me dabas tú.

Ver lo invisible.
Colorear el desierto.
Asustar al miedo.
Eso me dabas tú.

Vencer lo invencible.
Conservar las huellas.
Inmortalizar lo efímero.
Eso me dabas tú.

Penetrar lo impenetrable.
Revivir la inexperiencia.
Acercar la distancia.
Eso me dabas tú.

Pensar lo impensable.
Acariciar lo intocable.
Satisfacer lo insaciable.
Eso me dabas tú.

Creer lo increíble.
Soñar lo imposible.
Amar lo inalcanzable.
Eso me dabas tú.