Hay algo que me fascina de conducir cuando llueve, y es el ruido de las gotas cuando el coche se acelera.
9 abr 2008
Sonidos
8 abr 2008
Versos ¿imposibles?
Atenas - Madrid

7 abr 2008
Hacia delante
Recorro un pasillo interminable,
cuyo final no puedo divisar.
Tengo prohibido mirar atrás,
si no es cuando he empezado a andar.
Abro la puerta de la derecha
y me confundo entre las siluetas.
Pero teniendo todas la misma esencia,
me distingo de las demás.
Salgo y abro la de la izquierda,
y entro dentro sin pensar.
La simpleza de mis pasos
me conduce a la complejidad.
Sigo adelante por el pasillo eterno,
abriendo puertas al azar.
No hay un duende que me guíe,
yo misma decido dónde voy a entrar.
Y abro la puerta que hay a la izquierda,
escuchando una pompa estallar.
Todas sus gotitas siguen siendo agua,
aunque se hallen distanciadas.
Salgo y abro la de mi derecha.
Entro dentro tras dudar.
Pero el miedo no venció al que fue un gusano
y quiso empezar a volar.
Continúo atravesando
este pasillo embrujado.
Miro atrás cuando descanso
y hacia el frente cuando avanzo.
Tiempo y espacio
Dos palabras que hasta hoy dominaban mis días y que, ahora, aún sin quererlo, reprimen mi voluntad con opresión. Dos verdugos de mi razón. El tiempo y el espacio subordinan también hoy, impunes, mi corazón.
5 abr 2008
Barcelona
Al final iba a ser verdad: Barna tiene algo, y lo estoy comprobando.
Una canción, cinco músicos y tres amigas. Hoy, no necesito más para sonreír.
El viento sopla; quizás sea por la alegría. Cae el sol del cielo lentamente. Nos acarician las sombras. Y mi pelo baila al ritmo del cajón flamenco, mi respiración tiembla con la guitarra y mi voz canta con la trompeta.
La música suena distinta… Barcelona huele a recuerdo.
1 abr 2008
Cambiante
El cielo está naranja, morado, rosa. Alguna nube hasta se ve dorada. Empiezan a cubrir el césped las florecillas amarillas de mil pétalos y esas otras que parecen algodón. Me acuerdo de cuando era niña y pedía un deseo antes de soplarlas.
La primavera florece, y todavía no me había dado cuenta de que ya ha comenzado mi estación favorita.
Vuelvo a mirar al cielo: todos los colores han cambiado. Sonrío: me percato de que, siempre, todo cambia. Y me gusta la idea, aunque sea inestable.
Me siento parte del cambio. Vivo cambiando. Soy cambio. Pero muchas veces no consigo cambiar lo que quiero cambiar y otras, en cambio, hasta cambio lo que no quiero. Todo cambia, pero se me escapa cómo.
Y el cambio trae consigo algo hasta hoy desconocido que, ahora, puede cambiarlo todo. Así, de repente. Así suceden las cosas. “Es la vida”, me dirías tú. Y es que hasta en la más ardua monotonía, de pronto, te visita el cambio. Cambio que después cambia. Y aparece otro cambio que un día, créeme, cambiará y traerá otro cambio. Es la vida.
Y entre cambio y cambio, cambio porque cambio. Pero no me cambio.
Y espero que el cambio no cambie que tú no me cambias. Y espero que el cambio no cambie que yo no te cambio a ti.
Luchando contra todo cambio posible, espero que el cambio no cambie este cambio.
Soplo una flor de esas que parecen algodón...
29 mar 2008
¿Qué es?
Es tan tierno como el cus-cus y tan dulce como el segundo té.Es tan sediento como un camello después de andar y tan goloso como el paladar de un niño.
Es tan brillante como la luna en el cielo negro. Tan colorido como las melfas al ondular.
Es tan cálido como el carbón que arde sobre la arena. Tan sólido como las piedras. Tan profundo como soñar.
Es tan envolvente como un turbante. Tan extenso como el horizonte. Es tan delicado como besar.
Es tan poderoso como el silencio y tan eterno como el tiempo. ¡Es tan libre como el viento!
Pero también es, tan difícil, como escapar del sol en el desierto...
28 mar 2008
Echandote de menos
No sé si te encontré perdido en la arena, o confundido entre tantos críos. No sé si te descubrí en el silencio de nuestra habitación o en un sentido grito de lucha. No sé si fuiste una estrella más de aquellas noches tan largas o un suspiro de viento que se retorcía en las dunas. No sé si eras la piel o el alma. Y no sé si fuiste tú quien trajo la luna llena la última noche. No sé si te conocí verdaderamente al compás de tu cantar, ni si te deseé mientras bailabas. No sé si me enamoré de ti ya estando rodeada de tus brazos.Mi boca se siente sola. Echa de menos tus labios.
Mis oídos también están solos. Echan de menos tu voz.
Y mis ojos también están solos. Echan de menos tus gestos.
Pero, sin duda, quienes de verdad se sienten solos son mi corazón, también mi alma, y mi razón. Ellos, te echan de menos a ti.
25 mar 2008
Hoy
Hoy no me alumbran las estrellas ni la luna llena. Tampoco me alumbra esa vieja lámpara que proyectaba una luz difusa bajo el turbante. Hoy, me alumbra la fría bombilla de una farola.
Hoy no rompe el silencio tu cantar. Ni rompe el silencio tu respiración agitada o el sonido de tus chanclas al caminar. Hoy, rompe el silencio el llanto.
Hoy no me abriga el calor del desierto ni el de tu negro cuerpo desnudo. Hoy no me abrigan las mantas que fueron testigo de nuestro amor. Hoy, sólo me abriga un recuerdo.
Hoy ya no espero que me robes un beso, ni espero tampoco un gesto secreto de complicidad. Hoy no espero que podamos estar solos. Hoy, sólo espero un reencuentro.
3 mar 2008
De vuelta
Me despertó el sonido del té. Aquella mujer tan misteriosa vaciaba y rellenaba un vaso tras otro, y la espuma brotaba como de su ensimismamiento.
Estiré los brazos y me puse en pie. El sol se colaba por la única apertura de la jaima.
Respiré hondo y me acarició el viento. Probé el té y el calor del desierto me abrigó por dentro.
Amanecía en el Sáhara.
2 mar 2008
Incomprensible
Peor que un bonito recuerdo es que no lo haya. Me repito que de nada sirve esperar algo que no pasará. Fantasías inventadas. Sueños no soñados. Ilusiones despedazadas en mitad de una noche esperanzadora. Pudo ser todo, y no fue nada.
Y lo peor es que jamás dependió de mí. Ingenua cría…
No es mi voz la que escucha el silencio. Ni tampoco la que escuchan los berridos.
Engañada de nuevo, el baile quedó en un gemido y mi imaginación, en un intento. No es cómodo cuando todo se confunde. Y es ése el rugido del viento.
Me difumino, me disipo. Me pierdo irremediablemente como aquel que entró en un laberinto, o en la locura. Era esta noche y, sino, ya no saldré de ella. Ninguna.
El rojo es ahora un color que duele y, el día, un colchón de desasosiego. Y sin embargo tú ahora estarás riendo, mientras yo cargo con esta estupidez tan densa.
Mi viaje se tambalea.
1 mar 2008
Aislándome
Es jodidamente extraño… pero todo el mundo canta mientras yo callo. Y además es curioso. Es simplemente una necesidad. Quizás sólo porque los demás lo sienten.¡Adiós tú!
¡Adiós tú también!
Esto se esfuma. Se va. Se acaba.
Año bisiesto, año siniestro.
Ni siquiera una voz interrumpe mi silencio… Sigo pensando en ti. Sigo viajando…
26 feb 2008
¡Te escapas!

Te marchas. ¡Te has ido! El reloj parece correr un maratón contra la fugacidad del tiempo.
Recojo tu ausencia. Tu aroma se ha quedado impregnado entre las hojas de estos libros. Si tú supieses qué es exactamente lo que estoy haciendo ahora… no me dejarías escapar.
Y lo que no sé aún es cómo te escapaste tú esa noche… con lo fuerte que te agarraba.
Sigo bailando. Sigo bailando aproximándome al cielo. Como en estado de tripi, el ácido que brota de tu aliento ha perturbado mi postura, y también mis actos. Y en plena embriaguez alucinógena, repaso tus gestos, y también tu cuerpo.
Esto se sale, se va. Se escapa. Como tú lo hiciste. Y con tu fuga no sólo perdí el norte.
Y cuanto más quiero acercarme más me alejo. Y cuanto más quiero alejarme más me acerco.
Sopla un viento cálido y asalvajado…
24 feb 2008
Como en mi sueño
Era como en mi sueño. Mi cabeza se apoyó sobre tu cuello y no cabía ni un suspiro de aire entre nuestros cuerpos. Aún estando la ropa de por medio, me llegó todo el calor y, de repente, tu olor. Como en mi sueño.
Y ahora la música me obligaba a bailar con lo salvaje. Por fin estabas tan cerca. Tanto, tanto, que tu figura se volvía borrosa ante mis ojos, y entera entre mis brazos.
Era como en mi sueño…pero sin serlo.
19 feb 2008
Casualidad
Es mi mente la que domina el viento. Soy irreal y, sin embargo, siento.
Ya derrotados el tacto y el olvido, me lanzo a luchar contra el tiempo.
No vale más mi imagen que las palabras.
¡Jamás me pesó el cielo por tenerlo encima!
Se coló un gemido del sol entre las cortinas… Y el reflejo de mi rostro en el espejo me convirtió en parte del azar.
15 feb 2008
Por mi mundo onírico
2 feb 2008
El duendecillo sin nombre

Manos opacas tapaban mis ojos. Banalidades indefensas llenaban mi boca. Mi cuerpo bailaba al compás de la irreflexión y, durante aquel rato, me convertí en olvido.
Lejos de imaginar quien era él, apareció y me destapó los ojos. Calló mi boca y habló la suya. El baile brotaba ahora de su reflexión y, durante aquel rato, se convirtió en recuerdo.
Consecuencia de mi irrealidad envolvente, fui un instante la Musa de su fugaz improvisación poética. El misterio le bañaba mientras yo no me enteraba de que, antes de que yo lo hubiese escrito, él ya lo había leído. Y es que se anticipaba a casi todos mis pensamientos. Pero, a los que no pudo, solamente contestaba: “os odio”. Y entonces me anticipaba yo, leyendo en sus ojos que nos amaba.
Me confesó indignado que sólo le gustaba mi sonrisa. A mí, no me pareció poco. Y como recién salido de algún cuento fantasioso, anoche mismo, entre el tumulto y la embriaguez, se despidió de mí, sonriendo, el duendecillo sin nombre.
31 ene 2008
¿Irrealidad?
Mente en blanco. De nada me acuerdo cuando vuelve a pasarme. Espera un momento, me has absorbido. Una vez más. ¿Cómo lo haces? Ojalá fuese capaz de darte esto pues, aunque no diga nada, el simple hecho de que te lo escriba a ti, lo dice todo. Si… Viajar hasta Seúl.
* * * * *
Y esta vez sí, por fin, lo he hecho. He vencido esa asfixiante presión que me aplasta el pecho. No sé ni cómo. Ni tampoco por qué. Pero se me había olvidado lo sensual que se escuchan tus susurros estando tan cerca. Y ahora no dejo de sonreírme. ¿Qué pasa? ¿Estaré iniciando mi viaje a Seúl?
* * * * *
Y de pronto, Seúl se aproxima.
Y ya estás a mi lado. Y aunque no me ha dado tiempo a prepararme puedo olerte. Y hablarte. Y escucharte. Y aunque la sensación del frío no me abandona, puedo percibir el chorro de agua cálida que mana de tus pupilas desde allí, desde detrás de esa cortina ondulada. Y de repente me pierdo tras ella y me lanzo a un profundo abismo. Y de repente regreso.
Y así, sin más, Seúl se aleja de nuevo.
30 ene 2008
Una segunda adolescencia....

Te escribo a pocos metros y, hace tan solo unos segundos, pensé que ya te habías ido. «Gírate», pienso ahora. Y no dando crédito a lo que veo, comienzas a mover la cabeza. A punto de coincidir, me giro apartando los ojos. Esa miserable presión ha vuelto a aplastarme el pecho. Y así, seguramente, no podrás escucharme.
Tu risa excita mi rubor entre tanto chismorreo. Tus ojos me han calado de inocencia. He vuelto a ser una niña. De pronto.
29 ene 2008
Aun sin mirarnos

Entre la misma gente. En la misma habitación. Te miro cuando no miras y me miras cuando no miro. O eso creo. O eso imagino. Pero ni tú ni yo estamos seguros: si coinciden las miradas por error las despistamos en seguida. Ahora el juego ha cambiado, ninguno es capaz de aguantar la mirada sin pestañear. Y sin embargo siento que todavía sigues mirándome. De cerca…
Un instante. Un encuentro. Un cruce repentino de miradas mientras casi nos rozamos. Y aunque eso me encantaría, cada uno sigue, como siempre, su camino. Me pregunto si el espacio reducido no te inquieta a ti, como me inquieta a mí. Y es que ya no articulamos palabra. Desde hace días parece que, con mirar, a los dos nos basta. ¿O será sólo a mí? Te has alejado y, sin embargo, sigo mirándote.
23 ene 2008
Y más allá
Mirando un papel en blanco y, después, hacia el infinito. Éste último sólo puedo imaginarlo: en frente de mí, un muro de ladrillo me impide divisarlo. Pero mi mente vuela, y entre nubes de humo denso recorre, se pierde y después se aleja de esta habitación cerrada. Y llega más lejos de lo que lo han hecho mis pies. Se vuelve fuerte, se transforma en jirones de confianza y crece. Crece tanto que logra escaparse de mi cabeza. Y entonces, por fin, mi mente puede vislumbrar el infinito.22 ene 2008
Madrid - Atenas
Estabas frente a mí y tus grandes ojos negros se tornaron brillantes. Tus cejas, pobladas y densas, se arquearon con asombro. Te acaricié la cara. Tu piel morena y un tanto demacrada se plegó en hoyuelos mientras sonreías. Y sentí un deseo irrefrenable de solaparme a tu delgado cuerpo y camuflarme bajo tu cazadora de cuero.21 ene 2008
No siempre se vuelve

Tambaleó mi mundo. De pronto, todo se resquebrajó bajo mis pies. Parecía como si un terremoto azotase furioso mi tranquilidad. Y ésta, sin suspirar, se desmoronó al instante.
Volví a la realidad. De repente estaba fingiendo que no pasaba nada. Y mientras mantenía a duras penas la fachada a flote, todo mi ser inundábase de dudas.
Paralizada. Durante no sé cuánto tiempo. Y a lo largo de ese transcurrir abominable, me visitó la angustia, la rabia, la pena y, sobre todo, el pánico. Pero ya nada podía constatar mis hipótesis. Todo se había esfumado.
Agitada. Salí corriendo a la calle para gritarle al cielo. Pero las lágrimas fueron más rápidas que el viento y su amargura me cerró la boca. Y entonces, silencio. Silencio impenetrable y absoluto. Silencio tétrico, obligado y agudo. Silencio eterno. Ante la transformación de mi voz en llanto… Silencio injusto.
15 ene 2008
Puro viento
Me toca el viento; hoy sopla más fuerte que de costumbre. Al igual que yo, las ramas de los árboles parecen querer huir del tronco al que se aferran. No llueve, pero las nubes rozan mi cabello y lo humedecen. Aunque ya es de noche, no ha brillado mucho más la luz a lo largo de este día. La penumbra gris lo profanaba todo. También a mí.
Los flirteos de la soledad han terminado seduciéndome, mas no he podido conversar conmigo misma hasta este instante. Ahora, es el rugido del viento el que me ha obligado a escucharme.
Dentro de unos meses, cuando por fin mis pies caminen sobre Jyvaskyla, el viento y yo nos fundiremos en la misma cosa. Y rugiremos juntos. Soplaremos hacia el norte pretendiendo llegar más allá del círculo polar, convirtiéndonos en fugitivos del eterno día.
El viento me contagió hace tiempo su solitario nomadismo. Ahora, la inquietud de sus silbidos y la braveza de sus aullidos, me empujan a dejarme arrastrar por la pasión de convertirme en puro viento.
14 ene 2008
Soledad

Impermeabilidad del llanto. Lluvia de nada. Silencio ensordecedor en la inapreciable inmensidad de un solo segundo.
Una rosa cuelga boca abajo recordándome la dirección que siguen mis pasos. A ella le ha pasado algo peor que marchitarse: en su intento por detener la fugacidad del tiempo, se ha secado.
Vacío cercano, abismo musical y olfato tenue. Dueña de los ojos de un ciego que no es ciego, me pierdo cada día en el mismo lugar.
8 ene 2008
La abuela Rita

La brisa empuja mi pelo, haciéndome notar el frescor del invierno en las orejas. Mis pasos persiguen los rayos de sol que se cuelan por entre las nubes. No muy lejos de este lugar descansas tú.
Es posible que no visite tu tumba muy a menudo; es más, en rara ocasión lo he hecho. Y es que enfrentarse a tu lápida no ayuda a sonreír. Al menos, no a mí. Pero eso no significa que no me acuerde de ti. Creo que todos nos acordamos de ti.
La abuela preparaba ayer noche la cena y, mientras removía ensimismada las acelgas, me confesó que sólo puede pensar en ti. Me contó que no está triste, pero que no disfruta de estar despierta; que cada día espera con impaciencia a que llegue la noche para irse a dormir. Y esto, abuelito, es porque sueña contigo. ¡A veces sólo un instante! Pero apareces frente a ella vestido de militar, como cuando eras joven. Ella te ve, te escucha, y también te huele. Y entonces, aunque sea estando dormida, vuelve a tocarte. En ese momento, abuelo, ella es capaz de sentir tu presencia como si aún estuvieses vivo.
Y se despierta complacida, aunque reconoce que preferiría seguir durmiendo.
Por eso he venido hoy hasta aquí, y por eso estoy ahora frente a tu tumba. Sé que no habrás olvidado que sigues siendo tú el que le da fuerzas suficientes a la abuela para mantenerse despierta hasta que pueda soñar otra vez. Pero, por si acaso, abuelito, quería recordártelo.

